Piense en comprar una casa. Es emocionante encontrar por fin la opción perfecta y luego correr a Internet para asegurar el dominio antes de que alguien más lo haga. Esto se ha convertido casi en un pequeño ritual. Lo que muchos no saben es que, durante este proceso, se toman decisiones que pueden garantizar años de estabilidad para su marca… o generar una larga lista de problemas.
Registrar un dominio es mucho más que un pago rápido. Es una decisión pequeña, sí, pero muy importante para cualquier proyecto. Y aun así, muchas personas —incluidas aquellas con buenos conocimientos tecnológicos— siguen repitiendo los mismos errores una y otra vez. Veamos entonces las equivocaciones más frecuentes, las que parecen inofensivas pero al final pueden costarle dinero, datos o incluso el dominio mismo.
Muchos se preguntan por qué la privacidad del dominio sigue siendo una función “opcional”. La verdad es que no debería serlo. Cuando registra un dominio, su información personal se publica automáticamente en la base de datos WHOIS: nombre, dirección, correo electrónico, teléfono… absolutamente todo.
Y una vez expuesta, prepárese para:
Es el tipo de problema que nadie nota al principio… hasta que la bandeja de entrada empieza a llenarse de mensajes extraños.
Active la protección de privacidad durante el registro. La mayoría de los registradores cobran unos pocos dólares al año. Es probablemente la medida de seguridad más económica que puede tomar.
Cuando usted registra un dominio por primera vez, cambiar de registrador suele ser lo último en lo que piensa. Pero llegará el momento: precios mejores, infraestructura DNS más estable, o simplemente porque ya no le agrada su proveedor actual.
Ahí es cuando descubre que algunos registradores hacen que transferir un dominio sea casi como intentar cancelar un contrato telefónico de los años 2000: períodos de bloqueo, definiciones dudosas de “propiedad”, tarifas administrativas inesperadas…
Antes de pagar, asegúrese de que su registrador:
Si transferir un dominio parece un rompecabezas, no es un buen registrador.
Internet está lleno de anuncios del tipo “dominio por 0,99 €” o “dominio gratis con hosting”. Suena fantástico. Y justamente por eso suele ser sospechoso.
Lo que normalmente esconden es:
Compruebe siempre el precio de renovación y qué incluye realmente la oferta.
Normalmente, es mejor pagar un poco más por un proveedor confiable.
Bien, continuemos.
A veces el problema no es el registrador, sino el nombre. Un dominio debe ser fácil de escribir, recordar y pronunciar. Si debe deletrearlo lentamente para que otros lo entiendan, algo anda mal.
Errores comunes:
Manténgalo simple, limpio y fácil de recordar.
Guarde la creatividad para su producto, no para la URL.
Comprar un dominio usado puede ser una ventaja… o una trampa con buena apariencia. Algunos tienen un pasado problemático: spam, contenido adulto, redirecciones maliciosas, sitios farmacéuticos falsos, etc.
Y aunque el propietario cambie, los motores de búsqueda no olvidan ese historial.
Antes de comprar un dominio usado, revise:
Si algo parece sospechoso, búsquese otro dominio.
Los nombres de dominio ya no tienen el poder SEO que tenían hace años. Un dominio lleno de palabras clave ya no es garantía de nada, y a veces perjudica la confianza del usuario.
El error más común es intentar meter el máximo de keywords posibles en la URL.
Imagine construir un negocio durante dos años y descubrir después que su dominio es demasiado similar a una marca registrada. Sí, pasa. Y las empresas grandes no dudan en enviar cartas legales, incluso si la similitud no fue intencional.
Posibles consecuencias:
Busque en bases de datos de marcas (USPTO, EUIPO, o la equivalente en su país).
Haga además una sencilla búsqueda en Google para verificar que el nombre no esté ya en uso comercial.
Busque precios claros, buen soporte y herramientas sencillas.
Si el .com no está disponible, pruebe con .co, .net, .io, etc.
También revise la disponibilidad de los nombres en redes sociales.
Active la protección WHOIS al registrar el dominio.
Ingrese datos correctos, seleccione una duración (1–10 años) y evite complementos innecesarios.
Active la renovación automática y mantenga su método de pago actualizado.
Sí. De lo contrario, su información personal se hace pública.
Las marcas suelen ser la mejor opción hoy en día.
A veces sí, pero las renovaciones suelen ser muy caras.
Si su marca es importante, asegure las principales (.com, .net, .co).
Solo si su historial es limpio; de lo contrario, pueden perjudicarle.
Registrar un dominio parece simple en apariencia, pero cada pequeño detalle importa. Dedique unos minutos a revisar el historial, las políticas y la claridad del nombre. Un solo detalle puede influir en toda su identidad digital… así que más vale hacerlo bien desde el principio.
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